Votación sobre la renta básica incondicional en Suiza: ¿ilusión o prevención?

GINEBRA, Suiza – Este 5 de junio, los suizos votarán sobre una medida que aseguraría una renta básica incondicional (RBI) para todos sus ciudadanos. Sus proponentes dicen que su objetivo es el de adaptar el mundo laboral y social de hoy, al de mañana ¿Cómo ganar su vida en un mundo en gran parte automatizado? Estamos proyectando al futuro, sí, admitámoslo. ¿Pero es pura ciencia ficción o existen argumentos para creer que nuestros empleos desaparecerán? 

RBI

Foto: Flickr, Stefan Pangritz; generation@grundeinkommen.ch ©creative Common License 2.0

La iniciativa no aspira a permitir ganarse la vida sin trabajar. Se trata más bien de una renta vitalicia mínima para todos, trabajen o no, para permitir una vida digna.

Para lograrlo, se estima una contribución del Estado de 2’500 francos para los adultos y de 625 francos para niños al mes. Esta última cifra es realmente un aumento, ya que los padres de hijos menores y de estudiantes en Suiza reciben hoy por hoy aproximadamente 400 francos por mes por parte del Estado.

Si su sueldo es superior a la RBI, un empleado efectivamente no ganaría más. Sin embargo, suponiendo un salario de 5’000 francos al 100% de trabajo, la RBI asegurada permitiría bajar la tasa de actividad a 50% y contar con el mismo ingreso al final del mes.

Con el resto de su tiempo disponible, se podría atender más a los hijos y a las personas mayores y participar en actividades públicas.

Enfrentar los desafíos sociales del mañana

Los partidarios de la medida defienden el subsidio argumentando que crea seguridad y libertad en un tiempo de digitalización de la economía y la prevista desaparición de muchos empleos en las próximas décadas.

“La gente no trabajará menos, sino que lo hará de otra manera, más de acuerdo con sus intereses personales y sociales. Y los que quieran ganar más, trabajarán más, explica Oswald Sigg, ex vicecanciller de la Confederación y miembro del comité de la iniciativa.

La gente simplemente trabajaría por gusto y no por necesidad.

Los que se oponen a la medida estiman que se trata de ¡un desastre! que minaría la responsabilidad propia. Según estos, el principio de solidaridad común y el funcionamiento del estado social suizo también resultarían ahondados. En vez de concederles subsidios a los que realmente lo necesitan, se les remitiría a cualquiera.

¿Y la motivación al trabajo? Bajaría notablemente se oye en campo adversario.

Duda sobre el financiamiento

El financiamiento de la iniciativa queda también por resolver. La RBI se cifraría en 208 mil millones anuales cubiertos en su mayoría por las deducciones sobre los salarios y las prestaciones de la seguridad social. Para garantizar los otros 28 mil millones se necesitaría aumentar la TVA y otros impuestos.

“Esto significaría que el poder de adquisición de los suizos disminuiría y, por tanto, la economía nacional se debilitaría”, sostiene el diputado de la UDC Raymond Clottu. Además, es un experimento sin precedente con salida incierta y por consiguiente un riesgo irresponsable advierten apasionadamente los opositores.

¿Rechazo de una vez por todas?

A través de su historia, Suiza se ha destacado por sus innovaciones visionarias. El voto sobre la RBI será una nueva oportunidad de hacerlo. ¿Pero es esta iniciativa una utopía?

Así parece. Ni el Consejo Federal ni el Parlamento ni los grandes partidos apoyan el proyecto. Según los pronósticos, sólo un 24% votará sí en las urnas. Salvo un milagro de último minuto, la iniciativa fracasará de canto.

Sufriendo de problemas económicos importantes, Finlandia ya está un paso adelante de Suiza. Durante dos años garantizará una RBI a 10’000 “cobayas”. Si el experimento es positivo, se expandirá a todo el país.

Finlandia parece ser un país que enfrenta el futuro laboral y social con audacia, y tal vez, con más pragmatismo que la iniciativa suiza.

Aunque Suiza rechace la RBI este junio, el debate ha iniciado y volverá a discutirse ya que no cabe duda que los robots y la automatización laboral harán una gran parte de nuestro trabajo en un futuro cercano.

¿Ciencia ficción? ¿Y usted como votará?


Ursign HofmannNota de redacción: Este editorial es escrito por nuestro columnista invitado, Ursign Hofmann, un suizo experto en política internacional.

Hofmann, un adepto al castellano que trabaja en una de las organizaciones internacionales en Ginebra, contribuye con nosotros en temas suizos… y por supuesto en nuestra lengua.


Foto de ilustración de Ellen Wallace.


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