De Viaje: Un Venezolano de Ginebra a Moscú

[Esta semana Alexis Oropeza -quien aporta artículos originales a Noticias de Ginebra- nos habla de su experiencia en la tierra de los zares y Rasputín]

MOSCU, Rusia – Esta vez mis viajes de negocios me permitieron escapar el gris eterno de Ginebra por la colorida Moscú. 

Moscú es sin duda una de las ciudades más fascinantes del mundo, ya no solo por su historia, su influencia en el orden mundial, sus imponentes edificios, sus centros comerciales, sus hermosas mujeres, su terrible tráfico, su particular metro que parece un museo, sus duros inviernos sino también por su amplia oferta gastronómica.

Moscú ofrece algo distinto que no se puede encasillar en un estilo definido. No es America, no es Asia, no es Europa, es simplemente Rusia.

Vista a la Catedral de San Basilio y el Kremlin desde la Plaza Roja. Foto de Alexis Oropeza para NdG

Cada vez que visito Moscú, descubro nuevos e interesantes rasgos de su identidad.

Si de viaje por la capital rusa haga su lista de monumentos a visitar. No le decepcionarán las edificaciones y toda la historia que hay detrás de la famosa plaza roja, el Kremlin, el mausoleo de Lenin y la catedral de San Basilio. Tome el tiempo para una pasada por el Teatro Bolshoe, el Parque de la Victoria, el Parque Kolomenskoye y la Plaza Bolotnaya. Mi rincón favorito es el balcón que está próximo a la Universidad de Moscú y desde donde se ve el contrastante skyline de la ciudad.

Patio interior del Kremlin
Vista a la Catedral de San Basilio y el Kremlin desde la Plaza Roja. Foto de Alexis Oropeza para NdG

Moscú es una ciudad que no duerme, a cualquier hora del día, incluso en la madrugada si las horas del día no le rinden, puede ir de compras.

Como todo en Rusia, Moscú está lleno de contrastes, por un lado verá lujo, y por el otro humildad. En Moscú y en toda Rusia, funcional no es sinónimo de belleza. Y aunque los rusos conocen bien ambos conceptos, es difícil encontrarlos aplicados de forma combinada. Por ejemplo, no intente llevar una silla de ruedas en el metro o en “Marshrutka”, o intente darse una ducha si alguien usa el lavamanos.

Una vista de Moscú

El Moscú de hoy me recuerda los días de Caracas hace 25 años atrás: la seguridad, el respeto hacia los amigos y la familia, el entretenimiento simple sano y familiar, el contacto con la naturaleza, y el interés por enfocarse solo en las cosas que traen dicha en la vida.

Parece que el aislamiento al que estuvieron sometidos los rusos por tantos años, de alguna manera hizo que todo esto se preservara y es la razón por la que encuentro fascinante que una familia se siente a comer, hablar o a un juego de mesa sin necesidad del televisor, el smartphone, el tablet o algún artefacto de estos. Para un latino, salvo el tema del cirílico, es como sentirse en casa.

Interior de una Inglesia Rusa Ortodoxa.
Vista a la Catedral de San Basilio y el Kremlin desde la Plaza Roja. Foto de Alexis Oropeza para NdG

Así que lo que en mi opinión hace de Moscú una ciudad fascinante son sus habitantes.

Si logra derrumbar la barrera natural que imponen los rusos ante cualquier desconocido quedará atónito al experimentar una hospitalidad como pocas y entenderá porque se echa tanto de menos a Moscú al partir, y verá porqué poco importa eso de “la mejor época del año para visitarle”.

Cuando guarde su “nishtyachok” y lo enseñe con picardía a sus amistades rusas, cuando deguste unos deliciosos “pelmenis” y un buen vodka en un “datcha”, cuando le hablen de su “alma rusa”, cuando lo miren extraño si empieza a silbar o si no le da la mano a una chica al bajar de la “marshrutka”, cuando comparta un “banya”, entonces se dará cuenta porque los rusos son los latinos del norte y re-descubrirá el significado de dos grandes palabras: amistad y familia.

Más del fascinante Moscú
Vista a la Catedral de San Basilio y el Kremlin desde la Plaza Roja. Foto de Alexis Oropeza para NdG

En Ginebra la comunidad rusa tiene presencia importante y cuenta con su propia iglesia ortodoxa, tiendas de productos, consulado y  hasta vuelos directos  a Moscú. El precio promedio entre Ginebra y los aeropuertos moscovitas es de alrededor 300 francos, o unos 350 dólares.

¡Hasta la próxima aventura!

Álbum de fotos de Moscú, Rusia

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Alexis Oropeza

Alexis es un venezolano consultor de tecnología en Ginebra, ha vivido en México, España y ahora en Suiza y ha visitado alrededor de 21 países por negocios y turismo.  Le gusta la música, la escritura creativa, la familia y los amigos. 

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. carola dice:

    Fascinante forma de describir el Moscú actual, comparado con la Caracas del ayer, muy importante lo de dar algunos consejos como el de; “no intente llevar una silla de ruedas en el metro o en “Marshrutka”, o intente darse una ducha si alguien usa el lavamanos” … Moscú tiene que ser una ciudad mágica, que se “redescubre” con el prisma de cada Ser que la visita siendo siempre diferente. Indudablemente en este reportaje, Alexis, tiene un prisma que invita e incita con soñar con deseo de visitar a esta maravillosa ciudad y compartir aun con el contemplar, con su gente. Gracias!

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